Esta es la mejor manera de enseñar matemáticas a los niños

Si hay una asignatura que crea auténticos dolores de cabeza a la mayoría de niños y padres durante la etapa escolar, esa es la de matemáticas. Gran parte de culpa de esta realidad radica en la manera en la que los menores se acercan y adentran en un mundo apasionante como es el de los números y el de la solución de distintos problemas, tal y como se ha demostrado en algunos de los países punteros en calificaciones académicas en este campo.

Con el fin de evitar este fracaso que es ya histórico en países como España, los docentes de medio mundo miran con admiración el sistema de enseñanza de las matemáticas que se realiza en un país tan pequeño como próspero y lejano como es Singapur, número uno en la enseñanza de esta materia, según los informes internacionales de la OCDE.

Este país, que hace tan solo unos años ocupaba los puestos más bajos de la clasificación y ahora ha revertido radicalmente sus tasas de fracaso matemático en las escuelas ha adoptado en todos sus centros el conocido como ‘aprendizaje en tres etapas’ de Bruner. Es decir, un aprendizaje basado en que los niños aprendan a manipular primero, a dibujar después y por último, cuando estos dos están dominados, a sumergirse en los símbolos matemáticos tradicionales.

Un sistema este que ya ha sido adoptado, a modo de prueba, en algunos centros españoles y que, según aseguran los especialistas que han visto de cerca en qué consiste y cómo son los resultados obtenidos tras un tiempo de implementarlos, la aversión de los niños a las matemáticas se reducen notablemente. Más al contrario, se genera cierto interés en seguir profundizando en esta materia al poco tiempo de empezar ‘a tocar’ las matemáticas.

Así pues, si hasta hace muy poco las clases de matemáticas se entendían desde la verbalización de un profesor tratando de dar una clase magistral dando fórmulas y mecanismos para solucionar los problemas expuestos en la pizarra, ahora se trata de propiciar que el alumno trabaje en el aula tratando de hallar la solución de manera conjunta a sus compañeros, interaccionando y pudiendo plantear todas las dudas que le surjan por el camino con el profesor.

Sólo así se puede generar un mayor interés en esta materia por parte de unos alumnos despertándose una mayor aceptación en la solución de acertijos que afecta tanto a los niños mejor dotados para esta materia como a los menos capacitados a priori.

Si bien antes la aversión a las matemáticas era generalizado, revisados los informes realizados tras el análisis y examen a los nuevos alumnos que han aprendido con estos nuevos métodos parece que estos, definitivamente, las entiende mejor y, en muchos casos le gustan.

Si a este mecanismo de enseñanza se le adereza con una explicación de la necesidad del manejo de las matemáticas y su aplicación en la vida real, a través de la programación informática, su relación con la telefonía móvil y la reparación de sistemas, la arquitectura o hasta el deporte de élite, el éxito parece asegurado.

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